Es fácil caer en la tentación de sumirnos en el desencanto producido por las oportunidades que se perdieron en este 2010, con la coincidencia de dos fechas, para reconciliarnos con el país. Pero rendirse siempre será lo más fácil, lo mismo que dedicarnos a las agresiones, a promover la cultura del miedo y del encierro, o a lamentar que las autoridades, encargadas de integrar a México, abdicaron la responsabilidad de hacer país y se dedicaron a iniciar obras inconclusas, eventos frívolos o de dudosa convocatoria, fomentando ataques en lugar de puentes... pocas alternativas para el tercer centenario.
Ciertamente, desaprovechamos una excelente oportunidad, pero no todo se ha perdido y hay que buscar nuevos caminos para abrazar a esta pasión: México. Las fechas simbólicas pasaron, pero el país sigue aquí, esperando que los ciudadanos recuperemos la voluntad para construirlo. En cualquier momento hay posibilidades para mirar hacia adelante y soñar con la sociedad que queremos.
Nosotros proponemos, en éste número 34, asomarnos a nuestras tradiciones y encontrar alimento para que, recordando pasados, construyamos futuros. Insistimos en que todos debemos asumir la propiedad de México y encontrar la poesía en medio del ruido, por eso queremos darte motivos para reencontrarte con él, con las fiestas que nos unen y con las personas y organizaciones que trabajan por hacer de México un mejor país, un MÉXICO con mayúsculas.
El desánimo es una tentación. No nos sometamos y empujemos a nuestras autoridades a bajarse de la pugna inútil que, al parecer, sólo les importa a ellos, e incorporarse a los sueños de la gente que ya se cansó de padecer nuestros males y que está convencida de que hay otros caminos. Ya nos demostraron que son muy buenos para dividir, ahora deben demostrarnos que son excelentes para sumar y multiplicar.
Luis Jorge Arnau Ávila |
 |