Bernardo de Gálvez - Entre México y Florida

“El que tenga honor y valor que me siga”

Historia

Texto de Carlos Eduardo Díaz

Publicado el: 02 de Febrero, 2015

En la cima del Cerro de Chapultepec, en la Ciudad de México, se encuentra un castillo, ahora convertido en museo, lleno de historias y anécdotas. En ese lugar se desarrolló la gesta mítica de los Niños Héroes y aún deambulan, como fantasmas, los recuerdos de los emperadores Maximiliano y Carlota. Esta construcción, que data del año 1785, fue ordenada por el virrey Bernardo de Gálvez y Madrid, y su importancia comienza por un hecho curioso: se trata del único castillo verdadero que existe en todo el continente americano.

Así es. El Castillo de Chapultepec es hoy uno de los emblemas de la gran ciudad capital, sin embargo, su autor intelectual –este virrey de gris memoria– ha pasado injustamente de la historia al olvido, pues en sus días de gloria fue exaltado hasta el extremo por méritos propios. Veamos algunos de ellos.

Al referirse a él, los diccionarios biográficos dicen lo siguiente: “Bernardo de Gálvez y Madrid, I conde de Gálvez y vizconde de Galveston, militar y político español, héroe de Pensacola, ciudadano honorario de los Estados Unidos de América e hijo del notable militar Matías de Gálvez y Gallardo”. Nada mal para un personaje desconocido.

Bernardo_galvez

El hombre que después sería virrey nació en Málaga, el 23 de julio de 1746. Estudió la carrera militar y a los 16 años participó en la guerra contra Portugal. Arribó a la Nueva España en 1762, con el grado de capitán del Ejercito Real. De inmediato comenzó a labrar su fama. Sus méritos en el campo de batalla lo ascendieron a comandante de Armas de Nueva Vizcaya y Sonora.

Tras un corto tiempo en Europa, fue designado gobernador interino de la Luisiana Occidental. Fue en este momento cuando se consolidó su importancia histórica gracias a una serie de peculiares acontecimientos. Veamos.

Entre 1756 y 1763 sucedieron algunos conflictos internacionales (que serían conocidos como Guerra de los Siete Años) a causa del afán imperialista de las principales potencias de su tiempo. Por un lado, los reinos de Prusia, Hannover, Gran Bretaña y Portugal, y por el otro los reinos de Sajonia, Francia y España, así como los imperios ruso y austriaco. Lo que estas potencias buscaban era adueñarse del mundo, comenzando por la región norte del continente americano. Debido a esto, España perdió la Florida a manos de Inglaterra. Sin embargo, y para compensarla, Francia le cedió a España el territorio de la Luisiana Occidental. De este territorio, fue designado gobernador interino el propio Bernardo de Gálvez.

Una de las primeras decisiones del flamante funcionario fue hacerle la vida imposible a Inglaterra. Incluso, su antipatía por lo inglés llegó tan lejos que apoyó con todos sus recursos la Independencia de los Estados Unidos.

El gobernador urdió una conspiración de la mano de connotados independentistas norteamericanos, como Thomas Jefferson y Patrick Henry (quien se haría famoso por su discurso “Dadme la libertad o dadme la muerte”). Bernardo de Gálvez se encargó de bloquear el puerto de Nueva Orleans para que las embarcaciones británicas no pudieran utilizar el río Misisipi. De igual modo, se valió de sus recursos para movilizar a las tropas rebeldes y envió armas y municiones a las fuerzas de George Washington y a las George Rogers Clark, en Virginia.

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Bajo su mando, se tomaron por asalto todas las guarniciones inglesas de la Luisiana Oriental, con lo cual el Misisipi quedó completamente libre de la influencia inglesa. Cuando se reiniciaron las hostilidades entre España e Inglaterra, él en persona se aseguró de que los británicos fueran expulsados de las principales islas del Caribe. Lo único que le impidió apoderarse de Jamaica fue el fin de la guerra y el subsecuente armisticio.

No obstante, gracias a él, España recuperó la Florida. Además, su labor a favor de la Independencia de los Estados Unidos fue reconocida con honores: aquel 4 de julio de 1776, don Bernardo de Gálvez y Madrid desfiló a la derecha de George Washington.

Siete años después, volvió a España, donde fue designado gobernador de Cuba. Tras la muerte de su padre (Matías de Gálvez y Gallardo, a la sazón, virrey de la Nueva España), don Bernardo ocupó el puesto vacante. Tomó posesión el 17 de junio de 1785, aunque murió al año siguiente. Desde entonces se dijo que había sido envenenado.

Algunas cosas más hay que decir de don Bernardo: una efigie suya se encuentra junto a las Estatuas de los Libertadores en Washington D.C. Además, desde el 10 de diciembre de 2014, su retrato cuelga de una de las paredes del Capitolio.

Por último, el 16 de diciembre de 2014, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le concedió la ciudadanía estadounidense honoraria.

Aunque breve, el paso de don Bernardo de Gálvez y Madrid por la Ciudad de México quedó inmortalizado en el Castillo de Chapultepec. Falleció en Tacubaya, el 30 de noviembre de 1786, y fue sepultado en la iglesia de San Fernando, donde sus restos se encuentran hasta hoy.

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