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MEXICANOS POR NATURALEZA

Bailarinas silenciosas
Texto y fotos: Dr. Carlos Galindo-Leal

Del insignificante huevecillo, escondido entre el follaje, aparece la modesta oruga que después de unas semanas se momifica en capullo. Al paso de otras semanas, de ese saco de apariencia funeraria, sorprendentemente brota una espectacular mariposa. Este mágico ciclo de vida, hizo que entre los antiguos egipcios, griegos y chinos, las mariposas se convirtieran en símbolo de inmortalidad, reencarnación y resurrección. Para los griegos, el vocablo psique significaba tanto alma como mariposa. En la mitología griega, el mismo Eros (Cupido) se enamoró de la hermosura de Psique, la de alas de mariposa, desobedeciendo a su celosa madre Afrodita.

Las mariposas también fueron símbolo fundamental en las culturas prehispánicas de México. Por ejemplo, la atractiva “llamadora”, o Xochiquetzal Papalotl (Papilio multicaudatus), era identificada con Xochiquetzal (del náhuatl xochitl, “flor” y quetzalli, “hermoso”), diosa azteca de la alegría, de las flores, de la sexualidad femenina, del placer, del canto; protectora de artistas, artesanos, pintores, prostitutas y de trabajadores domésticos. La diosa, al igual que las mariposas, constantemente revoloteaba de flor en flor. Entre sus esposos estuvieron Tláloc, Ixotecutli, y Piltzintecuhtli y entre sus amantes, nada menos que Huitzilopochtli, Tezcatlipoca y Quetzalcóatl.

 
El vocablo papalotl, significa “mariposa” en ná-huatl, y aún se conserva en nuestra lengua como en el Río de las Mariposas, el Papaloapan, como condimento en la comida, el pápaloquelite y como juguete de niños y adultos, el colorido papalote o cometa. Para los aztecas, las almas de los guerreros que perdían su vida en batalla, regresaban a la tierra en forma de mariposas y colibríes a disfrutar las flores. Los otomíes y mazahuas de Michoacán y del Estado de México, aún consideran que la llegada de la mariposa Monarca (Las hijas del sol) a finales de octubre y principios de noviembre representa el regreso de las almas de sus difuntos.

Las mariposas son uno de los grupos más fascinantes entre los insectos y uno de los más diversos, después de los escarabajos. El orden Lepidoptera (Lepidos, “escamas”, ptera, “alas”) incluye alrededor de 180 mil especies de mariposas (17,500) y polillas (162,500). Las alas de estos insectos están formadas por minúsculas escamas que se desprenden con facilidad. En general, las mariposas tienen colores llamativos, son diurnas, sus antenas son sencillas; mientras que las polillas son de colores poco llamativos, nocturnas, con antenas complejas, aunque hay muchas excepciones en ambas direcciones.

La magia de la metamorfosis

La metamorfosis es uno de los fenómenos más maravillosos de la naturaleza, en el cual los animales se transforman interna y externamente durante su ciclo de vida. En las mariposas, la metamorfosis incluye cuatro etapas: huevo, oruga, crisálida y adulto. El ciclo se inicia cuando, después de la reproducción, las mariposas buscan plantas apropiadas para poner sus huevos. Para encontrarlas, las mariposas utilizan todos sus sentidos. Como otros insectos, poseen ojos compuestos de miles de celdas que les permiten ver en todas las direcciones al mismo tiempo. Su visión es muy distinta a la nuestra ya que ellas perciben la luz polarizada y la luz ultravioleta. Los sentidos del gusto y del olfato están desarrollados en sus antenas y en sus patas, donde tienen receptores químicos que les permiten detectar el potencial de las plantas para criar a sus huevos y orugas.

Los huevos de las mariposas representan la etapa más difícil de observar, ya que son del tamaño de la cabeza de un alfiler. Los hay de formas, colores y texturas variadas. Algunos se encuentran agrupados, otros son depositados solitariamente en las hojas tiernas de las plantas, protegiéndose así del canibalismo de sus hermanos. Algunos maduran en pocos días y otros toman meses en madurar y producir una pequeña oruga. Las orugas, también conocidas con el nombre de gusanos, ocuilin (náhuatl),  larvas, azotadores, quemadores, medidores, etcétera, son difíciles de encontrar, a pesar de su gran variedad de formas, colores y texturas. Las hay lisas, peludas, picudas, con espinas y con cepillos. Su gran variedad se asemeja a un desfile de disfraces que podría ser la inspiración para los programas de ciencia ficción.

Entre los pequeños enemigos de las orugas, hay algunas familias de pequeñas avispas que ponen sus huevos en la oruga, alimentándose de ella hasta que la matan. Entre los grandes enemigos se encuentran ranas, lagartijas, pájaros y mamíferos que se las pueden comer de un sólo bocado. Algunas orugas tienen colores brillantes, lo que generalmente significa que son tóxicas. Otras por el contrario, tienen colores que las hacen confundirse con hojas, ramas y hasta con excrementos de pájaro. Unas tienen manchas parecidas a ojos que se asemejan a enemigos de sus propios depredadores. En la familia de las pequeñas mariposas azules (Lycaenidae) existe una asombrosa relación (mirmecofilia) entre las orugas y ciertas especies de hormigas. La oruga produce una substancia de la cual se alimentan las hormigas y éstas por su parte la protegen de parásitos y depredadores.


Las orugas se alimentan de plantas y generalmente son muy quisquillosas, prefiriendo pocas especies en su menú. Para degradar la celulosa de las paredes de las células vegetales, las orugas, al igual que otros animales herbívoros, utilizan los servicios de hongos, bacterias y protozoarios que viven en su intestino. Con su apetito insaciable, las orugas pasan por cinco o seis etapas y pueden alcanzar durante un mes treinta mil veces su tamaño original. Debido a su gran voracidad, muchas orugas no son bienvenidas por agricultores y floricultores. Después de una vida dedicada a alimentarse, crecer y cuidarse de múltiples peligros, la oruga busca un sitio privado en donde se transforma en capullo o crisálida. Esta simple transformación ha originado una de las industrias más antiguas en la faz de la tierra. Desde hace más de cinco mil años, los chinos aprendieron a deshacer el trabajo del gusano de seda (Bombyx mori), una polilla asiática, al darse cuenta que su seda es la fibra más resistente en la naturaleza. Además, tiene un singular brillo debido a su forma triangular. La oruga, que se alimenta vorazmente del árbol de la morera (Morus alba) produce una seda líquida, que al entrar en contacto con el aire, se hace sólida y en dos o tres días, ha terminado su crisálida utilizando de 300 a 900 metros de filamento. Es entonces, cuando el sericultor se encarga de deshacer este trabajo para volver a obtener el filamento. Para producir un kilo de seda se requieren de cuatro mil a seis mil crisálidas. Tan sólo un kimono utiliza alrededor de 2,100 crisálidas.

¡A otra cosa mariposa!

La aparición de una mariposa multicolor del capullo con apariencia de sarcófago, es una de las sorpresas más espectaculares. La mayoría de las mariposas adultas viven pocas semanas, aunque algunas especies llegan a vivir hasta un año. Su principal alimento es el néctar de las flores que extraen con su larga lengua. El néctar contiene azúcares, aminoácidos, minerales y substancias aromáticas que atraen y recompensan a las mariposas que las visitan y que traen consigo el polen de otras flores realizando el servicio de la polinización, y por ende, la producción de frutos. Los pétalos de las flores tienen “guías florales” que las mariposas detectan con su visión ultravioleta y que funcionan como las señales luminosas en las pistas de aterrizaje. 

La variedad de formas y colores de las mariposas, es quizá el máximo atractivo para los aficionados. Algunas mariposas se disimulan por su parecido a hojas, mientras que a otras su coloración las hace muy notables. Las especies tóxicas, que obtuvieron sus defensas químicas de las plantas, generalmente presentan combinaciones de colores llamativos: negro, rojo, anaranjado, amarillo, al igual que sucede con la coloración de otras especies peligrosas como hongos y frutos venenosos, abejas, avispas, coralillos y ranas venenosas. Ciertas especies de mariposas tienen grandes ojos falsos en sus alas que muestran intempestivamente al abrir las alas y confunden a sus depredadores.



Desde mediados del siglo XIX, el naturalista inglés, Henry Bates (1825-1892), hizo una importante observación durante su extendida estancia en Brasil. Bates notó que dos o más especies de mariposas no emparentadas presentaban patrones de coloración similares y una de las especies en estos grupos era tóxica. Él sugirió que las mariposas que no eran tóxicas se beneficiaban al parecerse a la especie tóxica, ya que sus depredadores las confundían dejándolas vivas (Mimetismo batesiano). Más tarde Fritz Muller, zoólogo alemán (1821-1897), emigrado a Brasil, sugirió que dos o más especies tóxicas también podrían llegar a tener patrones de coloración similar (Mimetismo mulleriano) y beneficiarse mutuamente. Un ejemplo de estos fenómenos se presenta en la mariposa Monarca o cosechadora (Danaus plexippus), la mariposa Reina (Danaus gilippus) y la mariposa Virrey (Limenitis archippus). Las tres especies son my parecidas. Las dos primeras son parientes cercanos y la Virrey es un pariente distante. La mariposa Monarca y la Virrey son tóxicas debido a substancias químicas que obtuvieron en su alimentación cuando eran orugas. Sus alas de color anaranjado con negro, son un ejemplo de coloración preventiva. Las aves que las han probado terminan vomitando antes de llegar al postre. El mimetismo entre estas mariposas funciona tan bien, que aun al Banco de México, autoridad en productos contra la falsificación, se le colaron las mariposas Virrey en su nuevo billete de 50 pesos con motivos michoacanos en lugar de las intencionadas Monarca. Una diferencia notable es que la mariposa Virrey tiene una línea negra que cruza sus alas posteriores, la cual está bien marcada en las mariposas del billete.

¿Cómo llegan a parecerse las mariposas no emparentadas? ¿Cómo anuncian que son tóxicas? ¿Cómo obtienen la coloración que las confunde con el ambiente? ¿Cómo aparecen ojos en sus alas? Las mariposas no pueden cambiar su coloración a voluntad. Lo que vemos es el resultado de la acción de las presiones del ambiente (selección natural). Los depredadores de mariposas al probar una mariposa tóxica, si sobreviven, dejan de comer todo lo que se les asemeje. De esta forma, aquellas mariposas parecidas a las tóxicas, van aumentando en la población ya que sobreviven más y tienen mayor representación en las futuras generaciones. De igual forma, las mariposas que se confunden con el ambiente, dejan más representantes. Estos procesos son más complejos, ya que por ejemplo, existe gran variación en la toxicidad de las mariposas dentro de una especie y los niveles de toxicidad cambian con la edad de las mariposas, con la región y con la estación del año.

Entre los depredadores de mariposas y polillas nos encontramos los humanos. En particular, México es uno de los países más consumidores de insectos y los lepidópteros no se quedan fuera del menú. Aquí se consumen gusanos del maguey, chilocuiles, chinicuiles o tecoles, gusanos eloteros, del nopal y la cuetla, chiancuetla o tepolchichic, todos con altos contenidos de proteínas y vitaminas. También se comen los cupiches, chamas, huenches o conduchas que son las larvas de la mariposa del madroño (Arbutus spp.). Estas últimas se tuestan en el comal con todo y capullo.

En México se han registrado alrededor de 1,800 especies de mariposas (10 por ciento de la riqueza mundial) y la diversidad de especies de polillas es mucho mayor. Sorprendentemente, muchas mariposas sobreviven en las ciudades y con un poco de atención puedes empezar a conocer y disfrutar a estos delicados vecinos y a reconocer su coloración, forma de volar, preferencias y personalidades.

¡No esperes más para papalotear!

Cada perico a su estaca y cada chango a su mecate

El planeta ha sido dividido en ocho piezas de un gran rompecabezas.  Estas piezas se conocen como “Regiones Biogeográficas” y contienen flora y fauna particulares debido a que después de estar unidas en un sólo continente (Pangea), se separaron y estuvieron aisladas. Las regiones son: Afrotropical (África), Antártica, Oceanía, Australasia, Indomalasia (Oriental), Paleártica (Europa y Asia), Neártica (Norteamérica) y Neotropical (de la mitad de México a Sudamérica). Pocos países, entre ellos México, se encuentran compartiendo regiones biogeográficas, lo que los hace excepcionalmente diversos.  En México se encuentra el límite entre la región Neártica y la región Neotropical y por eso encontramos en el país, desiertos y bosques templados, entremezclados con selvas tropicales húmedas y secas.  

Más información:
www.wwf.org.mx/wwfmex/index.php
www.mariposario.org.mx/
www.universum.unam.mx/jardin.html

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